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     Home > Cultura y sociedad > Noticia del 2013-08-13 15:29:47
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“Recen por mí, para que también yo, en el ‘campo’ en que Dios me ha puesto, pueda jugar un partido honrado y valeroso por el bien de todos”



(RV).- (Con audio) Este mediodía, el Papa Francisco recibió en audiencia, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, a los futbolistas de los equipos nacionales de Italia y de Argentina, en total unas 200 personas, en la víspera del partido amistoso que se disputarán, mañana a las 20,45 en el Estado Olímpico de Roma, en homenaje al Santo Padre.

En sus palabras, el Obispo de Roma, al agradecer a estos “queridos amigos” su visita, destacó la dificultad que sentirá para aficionarse a uno u otro equipo, recordando que por suerte se trata de un partido amistoso...

A los queridos jugadores, el Papa les dijo que son muy populares puesto que la gente los sigue mucho, no sólo cuando están en el campo, sino también fuera. De ahí que exclamara que se trata de “¡una responsabilidad social! A la vez que destacó que en la cancha se encuentran la belleza, la gratuidad y la camaradería, tres cosas que se resumen en un término deportivo que jamás se debe abandonar: “aficionado”.

También les dijo que antes de ser campeones, son hombres, personas humanas, con sus cualidades y con sus defectos. “Hombres, portadores de humanidad”. Y al recordar a los dirigentes la importancia del deporte, no dejó de afirmar que el fútbol, como algunas otras disciplinas, ¡se ha convertido en un gran negocio! Por esta razón les pidió que trabajen para que no pierda su carácter deportivo, promoviendo siempre esa actitud de “aficionados” que, por otra parte, elimina definitivamente el peligro de la discriminación.

Y se despidió pidiéndoles que recen por él, para que también en el “campo” en que Dios lo ha puesto, pueda jugar un partido honrado y valeroso por el bien de todos nosotros. Escuchemos las palabras del Papa Francisco quien también habló en nuestro idioma:

RealAudioMP3 Queridos amigos, les agradezco esta visita, con ocasión del partido amistoso entre los equipos nacionales de fútbol de Italia y de Argentina. Será un poco difícil para mí ser hincha aficionarme a uno u a otro, pero por suerte se trata de un amistoso... ¡y espero que, verdaderamente, así sea!

Agradezco a los dirigentes de la Federación Italiana de Fútbol y a los de la Federación Argentina. Saludo a los atletas de ambos equipos nacionales.

Ustedes, queridos jugadores, son muy populares: la gente los sigue mucho, no sólo cuando están en el campo, sino también fuera. ¡Esta es una responsabilidad social! Me explico: en el juego, cuando están en la cancha, se encuentran la belleza, la gratuidad y la camaradería. Si a un partido le falta esto pierde fuerza, incluso si el equipo gana. No hay lugar para el individualismo, sino que todo es coordinación para el equipo. Quizá estas tres cosas: belleza, gratuidad y camaradería se encuentran resumidas en un término deportivo que jamás se debe abandonar: “aficionado”, amateur. Es verdad que la organización nacional e internacional profesionaliza el deporte, y debe ser así, pero esta dimensión profesional jamás debe dejar de lado la vocación inicial de un deportista o de un equipo: ser amateur, “aficionado”. Uno deportivo, aun siendo profesional, cuando cultiva esta dimensión de “aficionado”, hace bien a la sociedad, construye el bien común a partir de los valores de la gratuidad, de la camaradería y de la belleza.

Y esto los lleva a pensar que, antes de ser campeones, son hombres, personas humanas, con sus cualidades y con sus defectos, con su corazón y con sus ideas, sus aspiraciones y sus problemas. Y entonces, incluso si son personajes, permanecen siempre hombres, en el deporte y en la vida. Hombres, portadores de humanidad.

A ustedes los dirigentes, quisiera darles un aliciente para su trabajo. El deporte es importante, ¡pero debe ser verdadero deporte! El fútbol, como algunas otras disciplinas, ¡se ha convertido en un gran negocio! Trabajen para que no pierda su carácter deportivo. También ustedes promuevan esta actitud de “aficionados” que, por otra parte, elimina definitivamente el peligro de la discriminación. Cuando los equipos van por este camino, el estadio se enriquece humanamente, desaparece la violencia y vuelven a verse familias en las gradas.

Recuerdo que de chicos íbamos en familia al Gasómetro, volvíamos felices a casa, ¡sobre todo durante la campaña del 46! Saludo de modo especial a los directivos y deportistas argentinos. Gracias por esta visita, tan agradable para mí. Les pido que vivan el deporte como un don de Dios, una oportunidad para hacer fructificar sus talentos, pero también una responsabilidad. Queridos jugadores, quisiera recordarles especialmente, que con su modo de comportarse, tanto en el campo como fuera de él, en la vida, son un referente. Aunque no se den cuenta, para tantas personas que les miran con admiración son un modelo, para bien o para mal. Sean por tanto conscientes de esto y den ejemplo de lealtad, respeto y altruismo. Ustedes también son artífices del entendimiento y de la paz social. Ustedes son referencia para tantos jóvenes y modelo de valores encarnados en la vida. Tengo confianza en todo el bien que podrán hacer entre la muchachada.

Queridos amigos, rezo por ustedes, para que puedan llevar adelante esta vocación tan noble del deporte. Pido al Señor que los bendiga y a la Virgen Madre que los custodie. Y, por favor, les pido que recen por mí, para que también yo, en el “campo” en que Dios me ha puesto, pueda jugar un partido honrado y valeroso por el bien de todos nosotros. Gracias.

(María Fernanda Bernasconi – RV).




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